Roma | demografía
English: Rome

Demografía

Evolución demográfica

Con sus más de 2 765 000 habitantes, Roma es el municipio más poblado de Italia. En el contexto de la Unión Europea, el municipio de Roma ocupa el cuarto puesto en términos de población, después de Londres, Berlín y Madrid. Incluyendo también a quienes viven en poblaciones limítrofes pero trabajan en Roma, a los militares, estudiantes, residentes del Vaticano y parlamentarios, el total de los habitantes de Roma alcanza la cifra de casi 4 000 000 de personas.[78]

Gráfica de evolución demográfica de Roma entre -270 y actualidad

Fuente ISTAT - elaboración gráfica de Wikipedia

Composición étnica y minorías extranjeras

Roma es el municipio italiano con el mayor número de residentes extranjeros:[80]​ provenientes de 182 países distintos (entre los cuales nueve de esos países se refieren a ciudadanos de la Ciudad del Vaticano), casi el 10 % del total de la población. Los inmigrantes más numerosos en Roma son: los rumanos (65 099), los filipinos (26 933), los polacos (12 679), los bangladesíes (12 154), los peruanos (10 530), los chinos (10 283), los ucranianos (9622), los ecuatorianos (7279), los egipcios (6679) y los ceilandeses (5788).

Idiomas y dialectos

SENATVS•POPVLVSQUE•ROMANVS, en el arco de Tito

El latín fue la primera lengua de Roma; sufrió la misma evolución y trasformación que la ciudad: primero solo era hablado en la Urbe (con pocas variedades dialectales, por ejemplo, en Falerii y Palestrina), sufrió una influencia del etrusco y sobre todo del griego. Sucesivamente el latín siguió la expansión de Roma por la península italiana y en todo el Imperio, hasta sufrir, junto con la institución política, una fase de decadencia. En la época medieval se confirmó como lengua oficial de la Iglesia de Roma y como «la lengua culta e internacional de la Europa occidental».[81]

El idioma utilizado comúnmente por la población, además del italiano que es la lengua oficial de Italia, es el romanesco, considerado un dialecto en la tradición filológica italiana, que, como la mayor parte de los dialectos italianos, no tiene ningún carácter oficial. Se formó en la Edad Media, originalmente era afín a los dialectos meridionales, para luego sufrir una influencia del florentino durante el Renacimiento, que lo hizo más similar al modo de hablar propio de la Toscana.

El romanesco, como todas las lenguas, ha evolucionado con el tiempo (Giuseppe Gioachino Belli, en la primera mitad del siglo XIX, usa formas lingüísticas que no eran utilizadas por Trilussa a principios del siglo XX), y desde comienzo del siglo XX se ha difundido también en otras zonas de Lazio, como consecuencia del crecimiento demográfico.

Entre las mayores creaciones literarias en dialecto romanesco son notables los poetas ya citados Gioachino Belli y Trilussa, aunque también Cesare Pascarella. Muchos actores han contribuido y contribuyen a la expresión teatral y cinematográfica del romanesco moderno: entre estos, Aldo Fabrizi, Alberto Sordi, Nino Manfredi, Gina Lollobrigida, Anna Magnani, Gigi Proietti, Gabriella Ferri, Enrico Montesano y Carlo Verdone.

Religión

Virgilio deja [aquí] entrever una percepción de Roma como espacio «eternamente» sagrado, elegido ya por los dioses en aquella era mítica casi impensable, «antes de que Roma fuese Roma».

Mary Beard, «Los espacios de los dioses, las fiestas» en Roma antigua[82]

No obstante los orígenes indoeuropeos, la religión romana, ligada a la historia y a las tradiciones de la ciudad desde sus orígenes, presenta características propias, debidas a la mentalidad histórica, jurídica y política típica de la sociedad romana.

Las divinidades, a diferencia de las griegas, no tenían una existencia autónoma; la religio no estaba circunscrita a los mitos o las reflexiones teológicas, sino que era un instrumentum regni: ya desde la fase arcaica de la historia romana, de hecho, las instituciones religiosas no eran distintas de las políticas.

La estatua de San Pablo, copatrono de Roma, de frente a la basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano

Al lado de las divinidades principales (Júpiter, Juno, Minerva, Vesta, Marte), había algunos espíritus protectores antropomorfizados. La religión romana se caracterizaba también por un ciclo de fiestas anuales, ligado exclusivamente a la ciudad de Roma; sin embargo, con la expansión del Imperio, se difundieron en Roma numerosas nuevas religiones y cultos mistéricos, provenientes sobre todo de Oriente.

En el siglo I, como sucede en los centros más importantes del Imperio, se difunde rápidamente también el cristianismo: inicialmente considerado una secta judaica, los cristianos, pertenecientes a todos los estratos de la sociedad, tenían su propia organización (la Iglesia, asamblea de Dios[83]​), con un obispo como jefe (posteriormente llamado «papa»), de los cuales se considera fue el primero el apóstol Pedro.

Luego del Edicto de Milán del año 313 y del edicto de Tesalónica del año 380, el cristianismo se confirmó como la religión del estado y la Iglesia de Roma estableció una relación con las instituciones políticas que caracterizó a los siglos sucesivos.

Roma, durante siglos destino de peregrinaje de numerosos fieles que seguían alguna de las vías romeas, es sede de la diócesis homónima y alberga en su interior al estado de la Ciudad del Vaticano, gobernado por el obispo de Roma, que por tradiciones de la misma iglesia es siempre el obispo reinante. Más allá del catolicismo, en Roma están difundidas el islamismo y algunos otros cultos cristianos; en la ciudad, además, desde la tardía edad republicana se halla una abundante comunidad hebraica.[84]

Calidad de vida

Villa De Sanctis en el Casilino

De acuerdo a una encuesta realizada por el Departamento de Estadística de la municipalidad de Roma en 2007, la calidad de vida de los ciudadanos romanos en general es muy buena:[85]

De acuerdo a un estudio sobre la calidad de vida realizado en 2010 por la sociedad de consejería Mercer, Roma ocupa el puesto 54 en la clasificación de las ciudades más ecológicas juzgada sobre la base de la disponibilidad y potabilidad del agua, al manejo de los residuos, a la calidad de la red de cañerías, a la contaminación atmosférica y al tráfico.

De acuerdo con un estudio sobre la Inseguridad y degradación de las periferias urbanas realizada en 2009 por el Departamento de Innovación y Sociedad de la Universidad La Sapienza para el Observatorio Regional para la Seguridad y la Legalidad, un romano de cada dos considera que la periferia es peligrosa, preocupados sobre todo por la criminalidad y los accidentes de tránsito. La mayoría de los romanos entrevistados, además, resalta que en la ciudad hay zonas inseguras, «a las que es mejor no ir».[89]