Potencia (relaciones internacionales)

Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Azul claro). Estados Unidos, Rusia, Japón, China, Alemania, Reino Unido y Francia son considerados las principales potencias.
Los miembros de la OTAN acumulan el 70% del gasto militar mundial,[2]

Potencia es un concepto de las relaciones internacionales que designa al Estado que actúa en ellas con protagonismo propio, ejerciendo diversos grados de capacidad de influencia o directamente ejerciendo su poder en ese contexto (su poder político, su poder militar, su poder económico y el más sutil denominado "poder blando").

Atendiendo a su dimensión geoestratégica se habla de superpotencias, potencias mundiales, continentales o grandes potencias, potencias regionales, potencias medias, potencias secundarias, pequeñas potencias, etc. La potencia que se impone sobre las demás se denomina hegemónica. La situación en la que ninguna potencia o bloque de potencias consigue imponerse se denomina de equilibrio de potencias. También existen las situaciones de bipolaridad y multipolaridad entre las potencias. Los Estados que no tienen capacidad de actuación (ni en la esfera internacional ni siquiera pueden ejercer las funciones propias del Estado dentro de su propio territorio) se identifican como Estados fallidos. Los Estados que no cumplen sus responsabilidades dentro del sistema internacional se identifican como Estados canallas o "gamberros" (rogue states).

El poder en las relaciones internacionales se entiende de diversas maneras: como un fin en sí mismo (capacidad de prevalecer en los enfrentamientos, de adquirir o retener territorio o recursos, de imponer la propia política, ideología o intereses nacionales, de alterar el statu quo en beneficio propio o de los aliados, o retornar al considerado favorable en caso de una alteración negativa), como una medida de la influencia o del control sobre los agentes o actores de las relaciones internacionales,[4]​), la diplomacia y el intercambio cultural.

Otros agentes no identificados como Estados también participan en las relaciones internacionales y son tenidos en cuenta en el equilibrio de potencias. Tales serían las organizaciones internacionales (formadas por Estados que no ceden soberanía, sino que se coordinan en ellas, como en la ONU, o forman alianzas, como en la OTAN) y las organizaciones supranacionales (en las que los Estados ceden soberanía, como en la Unión Europea). Otras son corporaciones multinacionales de naturaleza privada,[5]​ pero muy "poderosas" y que ocasionalmente han sido decisivas para algún tipo de intervención internacional (United Fruit Company en el llamado "patio trasero" de Estados Unidos en Latinoamérica; la frase lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos expresaba muy gráficamente esa condición). También las organizaciones no gubernamentales (ONG) han adquirido protagonismo. Distintas instituciones, desde religiosas (particularmente la iglesia católica, que dispone de un Estado reconocido internacionalmente -la Santa Sede, que históricamente contaba con los Estados Pontificios y actualmente se limita a la Ciudad del Vaticano-) hasta terroristas (Al-Qaeda), tienen o han tenido históricamente papel de potencias internacionales (Liga Hanseática, órdenes militares, etc.)

Por condición

  • Potencia militar.
  • Potencia económica (véase país desarrollado, país recientemente industrializado, BRIC, G8, G20, etc).
  • Potencia o superpotencia energética,[8]
  • Potencia demográfica. El número de habitantes, independientemente de la capacidad económica, de las fuerzas armadas o de la influencia política de que disponga en un momento dado, hace de un Estado un agente a tener en cuenta en las relaciones internacionales; y ello no tanto por una cierta sensación de "deuda democrática" o ética hacia los países menos desarrollados (que son los más poblados), cuanto por el impacto que tal población, y especialmente su crecimiento puede tener en un futuro ( bomba demográfica).[9]
  • Potencia blanda, potencia o superpotencia cultural, mediática o de la industria del entretenimiento (enterteinment), son términos que se aplican a Estados con gran influencia o control sobre esos ámbitos a escala mundial. Aunque tal criterio es altamente difuso y debatido (se podría aplicar también a los Estados europeos cuna de idiomas y culturas de dimensión global, independientemente de su impacto económico o político -Grecia, Portugal, España, Francia, Italia o Alemania-), se suelen consideran "superpotencias" culturales únicamente a aquellas que, por su capacidad de innovación tecnológica y de difusión de su cultura y producción intelectual en la actual sociedad de la información, tienen un impacto global más mensurable económicamente, como es el destacado caso de Estados Unidos[17]​ podría considerarse una "superpotencia emergente" en estos ámbitos.
  • Potencia deportiva. Desde el inicio del movimiento olímpico, el deporte se ha venido usando simbólicamente como un sustitutivo de la guerra. Tanto los Estados democráticos como los totalitarios lo utilizaron como mecanismo de cohesión interior y presencia exterior; siendo característica su instrumentalización como propaganda por la Alemania nazi (Juegos Olímpicos de Berlín de 1936) y los países comunistas (la Unión soviética y particularmente la Alemania oriental y Cuba, cuya posición en el medallero olímplico estuvo muy por encima de lo que correspondería a su peso demográfico o económico).