Montaña
English: Mountain

  • vista de parte del himalaya, con el everest (cerca del centro) y de la meseta tibetana desde la estación espacial internacional.
    vista de alpinistas (esquina inferior derecha) moviéndose entre una rimaya y una crevasse en el alpamayo (perú), considerada en 1968 por la revista alemana alpinismus la «montaña más bella del mundo»[1]
    el monte logan (canadá), la montaña con el mayor perímetro en la tierra
    el monte kailash (6714 m), en pleno corazón del tíbet, es posiblemente la montaña más sagrada del mundo —donde habita shiva, el dios de la destrucción— considerada así por budistas, hinduistas, jainistas y bonistas. es la única gran montaña que no tiene ningún intento conocido de ascenso, por respeto a tales creencias.[nota 1]
    los peldaños de ascensión al monte tai, la montaña con más afluencia, con más de dos millones de visitantes anuales.

    una montaña es una forma topográfica del relieve terrestre positiva, una eminencia natural que se caracteriza por su altitud y, más generalmente, por su altura relativa, o incluso por su volumen, pendiente, espaciado o continuidad.[nota 5]​ no existe una definición única de montaña, un término que apareció en europa entre los siglos x y xii, y son numerosos los localismos y regionalismos usados para describir este accidente geográfico, que puede referirse tanto a una cumbre empinada como a una elevación simple del terreno como una colina, así como al medio en su conjunto. según sean los procesos que conducen a su orogénesis las montañas toman formas muy diferentes: desde escarpes de los márgenes continentales y rifts en dominios extensivos, hasta cadenas de colisión y plegamiento, pasando por arcos insulares con volcanes de tipo explosivo en las fases de subducción, sin olvidar el volcanismo de punto caliente del tipo efusivo o las intrusiones expuestas por la erosión. con la isostasia, las montañas experimentan fenómenos de levantamiento y adelgazamiento de la corteza que finalmente conducen a su desaparición. las cadenas montañosas más antiguas de la tierra se remontan al paleozoico, y cuanto más antiguas son, tanto más bajas y redondedas tendrán sus siluetas.

    la proporción de tierras emergidas situadas a más de 1000 m sobre el nivel del mar es de aproximadamente una cuarta parte del total,[7]

    el clima que experimentan las zonas montañosas —con temperaturas de promedio más bajas (5 °c/km de altitud) y precipitaciones más altas que las llanuras cercanas debidas a la altitud—, también juega un papel importante en su configuración. ese clima específico —generalmente marcado por la estadificación altitudinal— y sus pendientes difíciles de acceder hicieron casi imposible su explotación humana intensiva, y ahora son la causa de que muchas montañas alberguen una amplia variedad de ecosistemas y una importante biodiversidad, aunque con un frágil equilibrio ecológico.[4]

    las montañas han sido, y son, un elemento sagrado central de muchas religiones y creencias.[16]​ en algunos casos, la montaña sagrada es puramente mítica, como el hara berezaiti en el zoroastrismo. los volcanes, como el monte etna en italia, también se consideraron sagrados, bien como hogar de dioses —el etna era el hogar de vulcano, el dios romano del fuego y la fragua— o bien como puertas de entrada al inframundo.

    las montañas han inspirado durante mucho tiempo miedo a los seres humanos y siguieron siendo en gran parte desconocidas hasta los primeros estudios científicos serios en el siglo xviii. a partir de ese momento, su representación artística se volvió más realista. en las zonas aisladas y vírgenes, la explotación maderera y minera supuso la apertura de pistas forestales y caminos y, a finales del siglo xix, fueron el corazón del desarrollo de la energía hidroeléctrica. la llegada del ferrocarril, que logró atravesar las cordilleras más difíciles y que garantizaba las conexiones hasta en los inviernos más duros, supuso la gradual ocupación de las zonas más propicias. después, fueron objeto de conquistas con el advenimiento del alpinismo y la fundación de los clubes de montaña. la moda de la estancias en sanatorios de montaña y del hidrotermalismo, llevó a las montañas a las élites y, ya en el siglo xx, con accesos más fáciles, a la afluencia masiva con el establecimiento de las estaciones dedicadas principalmente a los deportes de invierno —que a menudo alteraron los paisajes montañosos de las regiones templadas—. hoy día la montaña está muy ligada al ocio y a la práctica del deporte, siendo los más comunes el montañismo, la escalada, el trail running, el barranquismo y el esquí, aunque también son habituales los deportes de motor, como las subidas o campeonatos de montaña y muchos recientes deportes de aventura, prácticas que acercan al hombre a la naturaleza menos alterada.

    el pico más alto del mundo es el monte everest en el himalaya, con una altitud de 8848 m en relación con el nivel del mar, condición que se conoce desde 1856. hay más de 1 000 000 montañas en el mundo con nombre,[17]​ de las que solo 14 superan los 8000 m (con nueve cumbres más secundarias), más de cien los 7000 m —todas en asia, en las cordilleras del himalaya, karakorum, hindu kush, kunlun, pamir y tian shan—, y son más de 110 los seismiles andinos y 82 los cuatromiles alpinos oficiales (con 46 más no oficiales). también destacan los 1524 picos ultraprominentesprominencia de más de 1500 m— con los mayores desniveles y muchas de las caras más majestuosas, objeto de conquista de escaladores.

    de las grandes montañas, la más visitada a pie del mundo es el monte fuji, que recibe anualmente a más de 300 000 visitantes, seguida del monte monadnock (965 m), con 125 000, y ascendiendo al kilimanjaro y al monte hood (3429 m) más de 25 000 y 20 000 montañeros respectivamente.[20]​ o el volcán hallasan (1950 m), en corea del sur.

    la unesco, en 2002, declaró el 11 de diciembre como día internacional de las montañas y, en diciembre de 2019, inscribió la práctica del alpinismo como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.[22]

  • toponimia
  • geografía
  • historia: descubrimiento, estudio y conquista
  • actividades
  • en la cultura
  • véase también
  • enlaces externos

Vista de parte del Himalaya, con el Everest (cerca del centro) y de la meseta tibetana desde la Estación Espacial Internacional.
Vista de alpinistas (esquina inferior derecha) moviéndose entre una rimaya y una crevasse en el Alpamayo (Perú), considerada en 1968 por la revista alemana Alpinismus la «montaña más bella del mundo»[1]
El monte Logan (Canadá), la montaña con el mayor perímetro en la Tierra
El monte Kailash (6714 m), en pleno corazón del Tíbet, es posiblemente la montaña más sagrada del mundo —donde habita Shiva, el dios de la destrucción— considerada así por budistas, hinduistas, jainistas y bonistas. Es la única gran montaña que no tiene ningún intento conocido de ascenso, por respeto a tales creencias.[Nota 1]
Los peldaños de ascensión al monte Tai, la montaña con más afluencia, con más de dos millones de visitantes anuales.

Una montaña es una forma topográfica del relieve terrestre positiva, una eminencia natural que se caracteriza por su altitud y, más generalmente, por su altura relativa, o incluso por su volumen, pendiente, espaciado o continuidad.[Nota 5]​ No existe una definición única de montaña, un término que apareció en Europa entre los siglos X y XII, y son numerosos los localismos y regionalismos usados para describir este accidente geográfico, que puede referirse tanto a una cumbre empinada como a una elevación simple del terreno como una colina, así como al medio en su conjunto. Según sean los procesos que conducen a su orogénesis las montañas toman formas muy diferentes: desde escarpes de los márgenes continentales y rifts en dominios extensivos, hasta cadenas de colisión y plegamiento, pasando por arcos insulares con volcanes de tipo explosivo en las fases de subducción, sin olvidar el volcanismo de punto caliente del tipo efusivo o las intrusiones expuestas por la erosión. Con la isostasia, las montañas experimentan fenómenos de levantamiento y adelgazamiento de la corteza que finalmente conducen a su desaparición. Las cadenas montañosas más antiguas de la Tierra se remontan al Paleozoico, y cuanto más antiguas son, tanto más bajas y redondedas tendrán sus siluetas.

La proporción de tierras emergidas situadas a más de 1000 m sobre el nivel del mar es de aproximadamente una cuarta parte del total,[7]

El clima que experimentan las zonas montañosas —con temperaturas de promedio más bajas (5 °C/km de altitud) y precipitaciones más altas que las llanuras cercanas debidas a la altitud—, también juega un papel importante en su configuración. Ese clima específico —generalmente marcado por la estadificación altitudinal— y sus pendientes difíciles de acceder hicieron casi imposible su explotación humana intensiva, y ahora son la causa de que muchas montañas alberguen una amplia variedad de ecosistemas y una importante biodiversidad, aunque con un frágil equilibrio ecológico.[4]

Las montañas han sido, y son, un elemento sagrado central de muchas religiones y creencias.[16]​ En algunos casos, la montaña sagrada es puramente mítica, como el Hara Berezaiti en el zoroastrismo. Los volcanes, como el monte Etna en Italia, también se consideraron sagrados, bien como hogar de dioses —el Etna era el hogar de Vulcano, el dios romano del fuego y la fragua— o bien como puertas de entrada al Inframundo.

Las montañas han inspirado durante mucho tiempo miedo a los seres humanos y siguieron siendo en gran parte desconocidas hasta los primeros estudios científicos serios en el siglo XVIII. A partir de ese momento, su representación artística se volvió más realista. En las zonas aisladas y vírgenes, la explotación maderera y minera supuso la apertura de pistas forestales y caminos y, a finales del siglo XIX, fueron el corazón del desarrollo de la energía hidroeléctrica. La llegada del ferrocarril, que logró atravesar las cordilleras más difíciles y que garantizaba las conexiones hasta en los inviernos más duros, supuso la gradual ocupación de las zonas más propicias. Después, fueron objeto de conquistas con el advenimiento del alpinismo y la fundación de los clubes de montaña. La moda de la estancias en sanatorios de montaña y del hidrotermalismo, llevó a las montañas a las élites y, ya en el siglo XX, con accesos más fáciles, a la afluencia masiva con el establecimiento de las estaciones dedicadas principalmente a los deportes de invierno —que a menudo alteraron los paisajes montañosos de las regiones templadas—. Hoy día la montaña está muy ligada al ocio y a la práctica del deporte, siendo los más comunes el montañismo, la escalada, el trail running, el barranquismo y el esquí, aunque también son habituales los deportes de motor, como las subidas o campeonatos de montaña y muchos recientes deportes de aventura, prácticas que acercan al hombre a la naturaleza menos alterada.

El pico más alto del mundo es el monte Everest en el Himalaya, con una altitud de 8848 m en relación con el nivel del mar, condición que se conoce desde 1856. Hay más de 1 000 000 montañas en el mundo con nombre,[17]​ de las que solo 14 superan los 8000 m (con nueve cumbres más secundarias), más de cien los 7000 m —todas en Asia, en las cordilleras del Himalaya, Karakorum, Hindu Kush, Kunlun, Pamir y Tian Shan—, y son más de 110 los seismiles andinos y 82 los cuatromiles alpinos oficiales (con 46 más no oficiales). También destacan los 1524 picos ultraprominentesprominencia de más de 1500 m— con los mayores desniveles y muchas de las caras más majestuosas, objeto de conquista de escaladores.

De las grandes montañas, la más visitada a pie del mundo es el monte Fuji, que recibe anualmente a más de 300 000 visitantes, seguida del monte Monadnock (965 m), con 125 000, y ascendiendo al Kilimanjaro y al monte Hood (3429 m) más de 25 000 y 20 000 montañeros respectivamente.[20]​ o el volcán Hallasan (1950 m), en Corea del Sur.

La Unesco, en 2002, declaró el 11 de diciembre como Día Internacional de las Montañas y, en diciembre de 2019, inscribió la práctica del alpinismo como patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad.[22]