Macizo de Anaga

Macizo de Anaga
Anaga.jpg
Macizo de Anaga

País(es)EspañaFlag of Spain.svg España
Características geográficas
CordilleraAnaga
OrientaciónNoreste-suroeste
Máx. cotaCruz de Taborno, 1020 msnm[1]
CumbresCabezo de la Cruz del Carmen, Cruz de Taborno, Cabezo de las Vueltas, Roque de los Pasos, Cabezo de Limante, Piedra Chinobre, Icoso

Superficie14.418,7 ha
Mapa(s) de localización
Macizo de Anaga ubicada en Provincia de Santa Cruz de Tenerife
Macizo de Anaga
Macizo de Anaga
Ubicación (Provincia de Santa Cruz de Tenerife).

Coordenadas28°32′12″N 16°16′09″O / 28°32′12″N 16°16′09″O / -16.269163888889

El macizo de Anaga es una formación montañosa y región histórica del nordeste de la isla canaria de Tenerife, España. Es el lugar que cuenta con mayor cantidad de endemismos de Europa[3]

Abarca el término municipal de Santa Cruz de Tenerife y, parcialmente, los de San Cristóbal de La Laguna y Tegueste, alcanzando una altitud máxima de 1020 msnm en la Cruz de Taborno.[4]

Su relativa altitud y su peculiar situación, en el paso de los vientos alisios, la convierten en una zona especialmente húmeda en comparación con otras zonas canarias, lo que ha favorecido la existencia de una especial diversidad de hábitats naturales, entre los que destaca la laurisilva.[5]

El macizo de Anaga constituye el borde nororiental de la isla de Tenerife.[8]​ también se le llama península de Anaga. Desde un punto topográfico se caracteriza por presentar altitudes modestas en relación con el resto de la isla, con cotas máximas algo superiores a los 1000 m, pero con frecuentes desniveles que en ocasiones alcanzan los 700 m de altura.

Su fisiografía se resuelve en un conjunto de valles profundos, por lo general bastante cortos, separados por estrechos interfluvios que parten perpendicularmente de una línea de cumbres alineada de este a oeste.[9]​ Los bordes del macizo escapan a esta generalización, constituyendo sectores de topografía mucho más suave.

Gran parte del macizo fue declarado parque natural en 1987 y reclasificado en su totalidad a Parque rural de Anaga en 1994 por la Ley de Espacios Naturales de Canarias.[12]

Es en esta zona donde se ubican las localidades de San Andrés (la más poblada), Taganana, El Suculum, Igueste de San Andrés, Valleseco, María Jiménez, Cueva Bermeja y Barrio de la Alegría. También los caseríos de El Batán, Taborno, Las Carboneras, Afur, Roque Negro, Chamorga, La Cumbrilla, Lomo de Las Bodegas, Almáciga, Casas de La Cumbre, Catalanes, Valle Tahodio, Benijo, El Draguillo, Las Palmas, Chinamada, Bejía, Cabeza de Toro, El Río, Las Casillas, Valle Brosque, Valle Crispin y Valle Grande.[13]

Localización del macizo de Anaga respecto a la isla de Tenerife.
Panorámica de San Andrés desde la Playa de Las Teresitas.

Relieve

Panorámica de Anaga desde Pico del Inglés.
Amogoje, también conocido como "León de Piedra", Taganana.

Factores endógenos

El edificio de Anaga se constituye a partir del apilamiento de materiales de origen volcánico.[16]

La disposición tectoestática de los materiales adopta un buzamiento a partir de la línea de cumbres principal.[19]

La litología más abundante viene dada por el grupo de los basaltos (piroclastos y coladas);[21]​ también aparecen coladas fonolíticas y aglomerados de la misma naturaleza. Las rocas plutónicas están poco representadas y las sedimentarias, más abundantes, son de tipo detrítico y se relacionan con procesos erosivos continentales y marinos. La montaña Cruz de Taborno, es con 1.024 metros la máxima altitud del Macizo de Anaga.

Formas estructurales

La antigüedad del cese de las emisiones volcánicas ha permitido que la acción erosiva se desarrolle ininterrumpidamente desde fines del plioceno a la actualidad. Ello ha dado lugar a la desaparición de las formas volcánicas originales y a su sustitución en el espacio por formas derivadas. Entre éstas destacan los diques exhumados por un proceso de erosión diferencial; distinguiéndose los de naturaleza basáltica, largos y estrechos y con escaso resalte, y los fonolíticos, más anchos y cortos, que se levantan hasta los 30 m sobre el relieve circundante. En ocasiones la exhumación no es completa, presentando sólo una banda al descubierto.

Otro tipo de formas son los cuellos volcánicos, la mayoría de ellos de naturaleza sálica, que parecen pertenecer a dos generaciones distintas. Se caracterizan por conformar relieves muy destacados y abruptos, que en ocasiones presentan dimensiones más modestas. En todos los casos es llamativa la disyunción columnar (Roque de Las Ánimas, Aderno, Enmedio, etc.).

Un tercer tipo de formas viene dado por las "planchas basálticas",[22]​ fonolíticas y aglomeráticas, que aparecen coronando los interfluvios. Las variantes morfológicas de las planchas están en razón de su antigüedad y del grado de alteración que han sufrido, aunque todas ellas pueden ser consideradas como relieves de inversión volcánicos.

Formas de modelado

Barrancos

Constituyen el elemento morfológico más destacable del macizo,[23]​ caracterizándose por sus vertientes escarpadas y corto recorrido. Su existencia no se relaciona con directrices tectónicas, sino que se organizan en relación con la estructura en tejado del edificio de Anaga.

Chinamada, Roque los Pinos.

En todos ellos los cambios en la litología introducen rupturas de pendiente, sobre todo en los contactos entre las planchas sálicas y las rocas de tipo basáltico.[24]​ Los perfiles transversales también son diferentes según la litología, ensanchándose en los piroclastos y encajándose en las lavas basálticas y fonolíticas. Las cabeceras son de tipo polilobulado, apareciendo hasta cinco tipos distintos de perfiles longitudinales.

La génesis de los valles en V de Anaga parece datar de finales del Terciario, durante el plioceno, pues dentro de algunos de ellos, como el barranco de Tahodio, se sitúan planchas de materiales sálicos o formas volcánicas pertenecientes al cuaternario medio y antiguo.[25]​ Un fenómeno reseñable es que en el sector de la desembocadura, los fondos de los barrancos se sitúan por debajo del actual nivel marino, encontrándose rellenos por aluviones, lo que parece indicar que en el Cuaternario antiguo y medio una fuerte incisión torrencial se efectuaba en relación con un nivel marino regresivo (clima húmedo coincidente con una glaciación europea).

Estos amplios colectores presentan hoy una dinámica mediocre que se limita a débiles escorrentías invernales, aunque ocasionalmente, como en 1826, 1977, 2002 y 2010, su inusual funcionamiento produzca inundaciones de graves consecuencias para los asentamientos humanos.[26]

Formas de sedimentación pleistocenas

Punta del Frontón.

En todo el contorno de Anaga es posible localizar importantes masas de depósitos de barranco,[27]​ de ladera y caracteres de glacis coluviales. Todos están constituidos por cantos y matriz fina alterada; las representaciones del depósito, las incisiones y acantilamientos que se observan en ellos y el hecho de encontrarse actualmente colonizados por fayal-brezal, laurisilva, matorral xerófilo de costa o cultivos, evidencia su carácter relicto, datando su génesis de una fase subárida, con lluvias violentas y esporádicas, ocurridas a finales del Pleistoceno.

Mucho más localizadas están las huellas de una crisis climática anterior, cuyos depósitos correlativos aparecen cementados y resaltados sobre el curso de los barrancos actuales (Taganana y Punta del Hidalgo).

Si bien Anaga sólo ha conocido una erupción en el Pleistoceno, con su morfología original muy alterada por el modelado efectuado posteriormente (volcán de Las Rosas), sus bordes han sufrido profundas modificaciones llevadas a cabo por volcanes de la Serie III que se localizaron en sus cercanías (El Socorro, montaña de Guerra y estribaciones de la Dorsal).[28]