Justicia

La justicia se representa alegóricamente por una mujer con los ojos vendados, con una balanza en una mano y una espada en la otra.

La justicia (del latín iustitĭa, que, a su vez, viene de ius —derecho— y significa en su acepción propia «lo justo») tiene varias acepciones en el Diccionario de la lengua española.[1]​ Es un valor determinado como bien común por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de pautas y criterios que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de estos.

La justicia, en su contexto más general, incluye la distinción entre qué es justo, y el problema filosófico de qué es lo justo. El propio concepto de justicia está basado en varios ámbitos y muchas visiones que difieren entre ellas, que incluyen conceptos de corrección moral basados en la ética, derecho, religión y equidad. Normalmente, el debate general en la justicia está dividido en el concepto de justicia social con su fundamento en la filosofía, teología y religión. También trata de la justicia procedimental en cuanto a la aplicación justa de la ley. El concepto de justicia difiere en cada cultura. Las primeras teorías sobre la justicia fueron elaboradas por los filósofos de la Antigua Grecia; Platón, en su obra República, y Aristóteles en su Ética a Nicómaco. Al largo de la historia diversas teorías al respecto fueron establecidas. Los defensores de la teoría de la orden divina argumentan que la justicia proviene de Dios. En el siglo XVII, teóricos como John Locke argumentaron en favor de la teoría de la ley natural. Pensadores de la tradición del contrato social defienden que la justicia se deriva del mutuo acuerdo de todas las partes involucradas. En el siglo XVIII, pensadores utilitaristas como John Stuart Mill argumentaron que la justicia es aquello que trae las mejores consecuencias. Las teorías de la justicia distributiva tienen que ver con qué se distribuye, entre quiénes se distribuye, y cómo es la distribución correcta. Los igualitaristas argumentan que sólo puede existir justicia dentro del marco de la igualdad. John Rawls empleó el argumento del contrato social para mostrar que la justicia, especialmente la distributiva, es una forma de justicia correcta. Los teóricos de los derechos de propiedad (como Nozick) también toman un punto de vista consecuencialista de la justicia distributiva y argumenta que la justicia basada en los derechos de propiedad maximiza la riqueza general de un sistema económico. Las teorías de la justicia retributiva tienen que ver con el castigo por las malas acciones. La justicia restitutiva (también llamada a veces “justicia reparativa”) es un enfoque de la justicia que se centra en la necesidad de las víctimas y de los oprimidos.

Etimología

Aparte de la que se ha dado en la entrada del artículo, al no estar de acuerdo ciertos autores con esta raíz etimológica se ponen de manifiesto las diferentes opiniones al respecto: Por un lado, la raíz se vincula con otros nombres de significado y origen religioso como son: iurare, iovis o júpiter, o iuramentum, razón por la cual los romanos creyeran que el derecho y la justicia eran un regalo de la divinidad. Sin embargo, los romanos distinguían perfectamente entre el ámbito jurídico —ius— y el religioso o moral —fas—. Otros autores se decantan por derivar de la raíz sánscrita yoh, como procedente de una deidad o de algo sagrado; otros estiman que deriva, también de la raíz sáncrita yu que se relaciona con un «vínculo obligatorio».[2]

Este conjunto de criterios o reglas tiene un fundamento cultural y, en la mayoría de sociedades modernas, un fundamento formal, que intervienen dentro del mismo concepto y que son explicados de la siguiente manera:[3]

  • El fundamento cultural se basa en un consenso amplio en los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo y otros aspectos prácticos de cómo deben organizarse las relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humana, la mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo justo y se considera una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción.
  • El fundamento formal es el codificado formalmente en varias disposiciones escritas, que son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, que tratan de ser imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos que aparezcan en sus relaciones.