Haumea (planeta enano)
English: Haumea

(136108) Haumea
Haumea, Celestia.jpg
Representación de Haumea obtenida del programa informático Celestia.
Descubrimiento
DescubridorJosé L. Ortiz et al.; Michael E. Brown et al.
Fecha7 de marzo de 2003[n. 1]
LugarObservatorio de Sierra Nevada
Designaciones(136108) Haumea
Nombre provisional2003 EL61
CategoríaPlaneta enano - Plutoide[5]
EstrellaSol
Elementos orbitales
Longitud del nodo ascendente121,90 °
Inclinación28,19°
Argumento del periastro239,51°
Semieje mayor6484 Gm (43,335 ua)
Excentricidad0,1888463
Anomalía media198,07°
Elementos orbitales derivados
Época30 de noviembre de 2008 (DJ 2 454 800.5)
Periastro o perihelio5 260 Gm (43,339 ua)
Apoastro o afelio7 708 Gm (51,524 ua)
Período orbital sideral103 774,1684514665 d (284,12 a)[6]
Satélites2
Características físicas
Masa~4 x 1021 kg
Dimensiones1300-1900 km
Densidad~2 g/cm3
Radio689.5 kilómetros
Diámetro angular0.00"
Gravedad~0,8 m/s2
Velocidad de escape0,84 km/s
Periodo de rotación3,9 h, amplitud: 0.25 magnitudes
Magnitud absoluta0.2
Albedo~0,7 ± 0,1

Haumea, designado por el Centro de Planetas Menores (MPC) como (136108) Haumea,[9]

Fue descubierto en 2003 por un equipo dirigido por José Luis Ortiz Moreno en el Observatorio de Sierra Nevada en España y en 2004 por un equipo dirigido por Mike Brown del Caltech en el Observatorio Palomar en los Estados Unidos. Las circunstancias en torno a su descubrimiento generaron gran controversia, por lo que la UAI no nombró un descubridor oficial,[11]

Aunque su forma no ha sido observada directamente, los cálculos de su curva de luz sugieren que es elipsoidal, con el eje mayor el doble de largo que el menor. Su masa es un tercio de la de Plutón y la superficie, que está cubierta de una capa de hielo, es muy brillante y presenta una gran mancha roja. Estas características lo hacen único entre los planetas enanos conocidos. Existen varias hipótesis para explicar el alargamiento, su rotación inusualmente rápida y los altos valores de densidad y albedo. La mayoría incluye un impacto gigante que hizo de Haumea el mayor miembro de una familia de colisión formada por varios objetos transneptunianos (TNO) grandes y sus dos lunas conocidas. Sin embargo, casi todas implican una única colisión con baja probabilidad de ocurrir. En 2010 se postuló la formación de un protoplaneta a partir de muchos impactos, que habría sido a su vez fracturado, dando origen a los demás elementos de la familia de Haumea. Esta hipótesis, comprobada por simulaciones numéricas, plantea el escenario más probable.[12]

En octubre de 2017 se descubrió que el planeta posee anillos, siendo el primer planeta enano en el que se verifica tal característica.[14]

La forma elongada de Haumea junto con su periodo corto de rotación puede limpiar el material inicialmente en un disco ecuatorial mediante resonancias entre la rotación del cuerpo y las partículas del disco. Este mecanismo explica el porqué los anillos se encuentran relativamente lejos del cuerpo principal.[15]

Descubrimiento

Dos equipos reclamaron el crédito por el descubrimiento de Haumea. Pablo Santos Sanz, estudiante de José Luis Ortiz del Instituto de Astrofísica de Andalucía en el Observatorio de Sierra NevadaEspaña— examinó los registros fotográficos que ambos, junto con Francisco Aceituno, habían tomado desde diciembre de 2002. A mediados de julio, Santos Sanz encontró el planeta enano en imágenes precovery tomadas entre el 7 y el 10 de marzo de 2003. Por su parte, el 28 de diciembre de 2004 Mike Brown, Chad Trujillo —del Caltech— y David Rabinowitz —de Yale—, descubrieron en imágenes precovery tomadas el 6 de mayo de ese año el tercero de un grupo de objetos celestes de tamaño comparable o mayor que Plutón, a los que internamente denominaron «Santa» (Haumea), «Easterbunny»[17]

En esa época, utilizando Google para determinar si se trataba de un objeto conocido, descubrió en Internet un resumen de Brown en el que se describía un objeto transneptuniano muy brillante, como el que acababan de encontrar. Rastreando el código interno con el que el Caltech lo designaba —K40506A— llegaron a los logs que incluían las posiciones observadas de «Santa» en una página web con los datos de observación del sistema de telescopios SMARTS en el Observatorio de Cerro Tololo en Chile, que el equipo norteamericano utilizaba para rastrear el objeto.[26]

¡No no no no no no no no! Me quedé horrorizado. La primicia de mi descubrimiento me había sido arrebatada por un grupo que decidió no esperar a saber más. Ellos no sabían nada de la información que teníamos de Santa, en particular, que tiene un satélite y que de la órbita del satélite se podría decir que tenía solo 1/3 del tamaño de Plutón, y que sin duda no era el décimo planeta. Peor aún, algunos meses antes, habíamos descubierto algo que era más grande que Plutón. Esto no iba a causar más que confusión.
Mike Brown[17]

Richard W. Pogge —de la Universidad Estatal de Ohio, que mantiene el servidor de SMARTS—, utilizó registros digitales de un servidor de terceros para determinar que se había accedido a la página web unas ocho veces entre el 26 y el 28 de julio de 2005 desde una dirección IP del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) donde trabajaba el equipo de Ortiz. Según Brown, estos logs incluían información suficiente para que los españoles pudieran recuperar datos de Haumea y notificar su descubrimiento al MPC, así como realizar las confirmaciones posteriores.[17]

El mismo día en que Ortiz hizo su anuncio, Brown presentó a The Astrophysical Journal un borrador con los datos de la luna que había descubierto el 26 de enero de 2005.[26]

Una vez que la investigación reveló el origen de las consultas, Brown le pidió explicaciones a Ortiz mediante correos electrónicos y llamadas telefónicas, pero no recibió respuesta. Finalmente Ortiz le envió un correo electrónico en el que no afirmaba ni negaba haber accedido a los datos, pero criticaba su actitud al haber escondido la información. «Y recuerde, la única razón por la que ahora estamos intercambiando correos electrónicos se debe a que usted no reportó su objeto».[28]

En un correo a Brown, José Carlos del Toro —entonces director del IAA— se distanció de Ortiz diciendo: «Le ruego su comprensión en separar claramente al instituto en su conjunto de sus miembros individuales: las acciones de los investigadores son de su única responsabilidad».[19]