Golpe de Estado en Yugoslavia de 1941

Golpe de Estado en Yugoslavia de 1941
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Dušan Simović, Pedro II de Yugoslavia y el ministro Radoje Knežević en Londres, en junio de 1941.
Contexto del acontecimiento
Fecha27 de marzo de 1941
SitioBandera del Reino de Yugoslavia Reino de Yugoslavia
ImpulsoresBora Mirković, Dušan Simović,
MotivosAdhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito
Gobierno previo
GobernantePablo de Yugoslavia
Forma de gobiernoRegencia monárquica
Gobierno resultante
GobernantePedro II de Yugoslavia
Forma de gobiernoMonarquía

El golpe de Estado del 27 de marzo de 1941 fue un alzamiento militar prácticamente incruento de parte de los oficiales del Ejército yugoslavo que derrocaron al regente Pablo de Yugoslavia y proclamaron la mayoría de edad del rey Pedro II de Yugoslavia. Se formó un nuevo gobierno con el general Dušan Simović al frente que a los pocos días hubo de enfrentarse a la invasión de Yugoslavia por las tropas del Eje y exiliarse ante la rápida derrota militar.

Tradicionalmente aliada de Francia, Yugoslavia había ido acercándose a Alemania durante la segunda mitad de la década de 1930, en parte como contrapeso a la hostilidad de algunos de sus vecinos, especialmente de Italia, Austria y Hungría, y en parte por motivos económicos. La progresiva ampliación del Pacto Tripartito a las naciones de los Balcanes una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial, el ataque de Mussolini a Grecia y los planes de campaña de Adolf Hitler para contrarrestar el fracaso de este aumentaron la presión sobre los yugoslavos para alinear su política con el Eje. Tras largas negociaciones, que los Aliados no pudieron detener por falta de alternativas al apaciguamiento de las potencias fascistas, el Gobierno yugoslavo aceptó rubricar el Pacto después de lograr importantes excepciones. Esto produjo una rápida reacción en el país, con apoyo británico, entre parte de los militares, que dieron un golpe de Estado que acabó con la regencia y proclamaron mayor de edad al monarca. El nuevo Gobierno, a pesar del entusiasmo pasajero de los aliados, hubo de retomar pronto la actitud previamente criticada y no tuvo tiempo de aplicar nuevas políticas antes del ataque del Eje contra el país menos de dos semanas después del golpe, que se saldó con una rápida derrota de las fuerzas armadas yugoslavas y la partición y ocupación del país.

Antecedentes

En los seis meses que precedieron al golpe militar, la política británica hacia el gobierno del regente Pablo cambió de aceptar con benevolencia la simple neutralidad yugoslava en la Segunda Guerra Mundial a solicitar cada vez con mayor vehemencia su respaldo en la guerra contra la Alemania nazi.[1]

El príncipe regente de Yugoslavia, Pablo de Yugoslavia, que trató de mantener una política de neutralidad. Los conjurados le derrocaron tras la firma del Pacto Tripartito y, tras rechazar oponerse a ellos, se exilió.

El 14 de febrero de 1941 Hitler se reunió con el regente y el primer ministro yugoslavos y solicitó la adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito, sugiriendo la desmovilización del Ejército yugoslavo y la concesión de permiso para transportar pertrechos alemanes por su territorio, además de una mayor cooperación económica.[3]

A comienzos de marzo, tras negarse a reunirse con el ministro de Exteriores británico Anthony Eden, el regente visitó secretamente Berlín (4 de marzo de 1941),[4]

Me temo que si sigo su consejo y firmo el Pacto ya no estaré aquí dentro de seis meses.

La oposición a adherirse era fuerte en Yugoslavia, y el Gobierno recibió advertencias contra la firma durante todo el invierno, a medida que el país iba acercándose paulatinamente al Eje.[4]

Durante los primeros meses de 1941, sin embargo, el regente, por inclinación filobritánico,[5]

Hitler en Maribor tras la conquista de Yugoslavia. Durante el invierno y la primavera de 1941 había tratado de obtener de grado la alianza de los yugoslavos y su colaboración en el ataque a Grecia, que el golpe de Estado frustró, provocándole a invadirla pocos días más tarde.

Los británicos esperaban, por el contrario, que Yugoslavia atacase el flanco alemán en caso de que los ejércitos alemanes entrasen en Bulgaria, dispuestos a sacrificar a las pequeñas naciones neutrales con tal de vencer a Hitler.[5]

El 17 de marzo de 1941 el regente Pablo volvía a Berchtesgaden y Hitler le indicó que era la última oportunidad para que Yugoslavia se uniese al Pacto, renunciando esta vez a solicitar el uso de los ferrocarriles yugoslavos para facilitar su adhesión.[3]

El 19 de marzo de 1941 el consejo real, convocado por el regente para decidir la postura yugoslava, aprobó aceptar las demandas alemanas para firmar el Pacto con las excepciones que los alemanes habían ofrecido ante las reticencias yugoslavas: el país no habría de aceptar el acantonamiento, ni el tránsito de tropas alemanas, ni el uso de sus ferrocarriles para fines militares, ni firmaría las cláusulas específicamente militares del Pacto.[3]

El 21 de marzo de 1941 el Gobierno aceptó la decisión del consejo real, lo que causó la inmediata dimisión de tres ministros.[3]

A pesar de la firma del tratado, el Ministerio de Exteriores británico defendió la necesidad de mantener los contactos con el Gobierno de Cvetković.[12]