Fascismo
English: Fascism

  • benito mussolini y adolf hitler

    el fascismo es una ideología, un movimiento político y un tipo de estado[4]

    entre los rasgos del fascismo se encuentra la exaltación de valores como la patria o la raza para mantener permanentemente movilizadas a las masas, lo que ha llevado con frecuencia a la opresión de minorías (como judíos y gitanos) y un fuerte militarismo. en este sentido el enemigo se identifica como un ente exterior, a diferencia de los totalitarismos típicos de izquierda en que el enemigo es interno (burguesía).[cita requerida]

    la primera guerra mundial fue decisiva en la gestación del fascismo, al provocar cambios masivos en la concepción de la guerra, la sociedad, el estado y la tecnología. el advenimiento de la guerra total y la movilización total de la sociedad acabaron con la distinción entre civiles y militares. una «ciudadanía militar» surgió, en la que todos los ciudadanos se involucraron con los militares de alguna manera durante la guerra. la guerra pone así de relieve el papel de un poderoso estado capaz de movilizar a millones de personas para servir en primera línea y proporcionar producción económica y logística para apoyarlos, además de tener una autoridad sin precedentes para intervenir en la vida de los ciudadanos. para ello, desde un punto de vista fascista, es necesaria la destrucción de los partidos y los sindicatos; la democracia y el voto se consideran métodos inútiles, se aboga por un sistema con un partido político único.

    así pues, el fascismo se caracteriza por eliminar el disenso: el funcionamiento social se sustenta en una rígida disciplina y un apego total a las cadenas de mando, y en llevar adelante un fuerte aparato militar, cuyo espíritu militarista trascienda a la sociedad en su conjunto, junto a una educación en los valores castrenses, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas, que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos.[5]

    los fascistas creen que la democracia liberal es obsoleta y consideran que la movilización completa de la sociedad en un estado de partido único totalitario es necesaria para preparar a una nación para un conflicto armado y para responder eficazmente a las dificultades económicas. tal estado es liderado por un líder fuerte—como un dictador y un gobierno marcial compuesto por los miembros del partido fascista gobernante—para forjar la unidad nacional y mantener una sociedad estable y ordenada. el fascismo niega que la violencia sea automáticamente negativa en la naturaleza, y ve la violencia política, la guerra y el imperialismo como medios para lograr una regeneración, un rejuvenecimiento nacional. por otra parte, los fascistas abogan por una economía mixta, con el objetivo principal de lograr la autarquía mediante políticas económicas proteccionistas e intervencionistas.[cita requerida]

    el fascismo se presenta como una «tercera vía» o «tercera posición»[12]

    el concepto de «régimen fascista» puede aplicarse a algunos regímenes políticos totalitarios o autoritarios[15]

    las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables. por ejemplo, el fascismo en la alemania nazi (o nacional-socialismo) añade un importante componente racista, que sólo es adoptado en un segundo momento y con mucho menor fundamento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas o fascistizantes. para muchos de estos, el componente religioso (católico u ortodoxo según el caso) fue mucho más importante: así, el historiador británico trevor-roper evoca un «fascismo clerical» (como sería el caso del nacionalcatolicismo español).[16]

    puede considerarse que el fascismo italiano es un sistema de gobierno centrado en el estado -aunque no necesariamente llegaba hasta el punto de proponer la estatización de todas las empresas y de todo aspecto de la vida como el socialismo de estilo soviético:

    el pueblo es el cuerpo del estado, y el estado es el espíritu del pueblo. en la doctrina fascista, el pueblo es el estado y el estado es el pueblo.

    todo en el estado, nada contra el estado, nada fuera del estado.

    mussolini[17]

    por su parte, el nazismo alemán está centrado en la raza, identificada con el pueblo (volk) o con la «comunidad popular» (volksgemeinschaft, interpretable como comunidad del pueblo o comunidad de raza, o incluso como expresión del apoyo popular al partido y al estado:

    ein volk, ein reich, ein führer!
    «¡un pueblo, un imperio, un líder!»
    lema de la alemania nazi

    también se pueden encontrar elementos del fascismo fuera del período de entreguerras, tanto antes como después. para algunos estudiosos del fascismo, un precedente del fascismo fue la organización francesa action française (acción francesa, 1898), cuyo principal líder fue charles maurras: action française contaba con un ala juvenil violenta llamada los camelots du roi y se sustentaba en una ideología nacionalista, reaccionaria, fundamentalista cristiana (aunque maurras era agnóstico) y antisemita; sin embargo algunos especialistas sostienen que los conservadurismos radicalizados como el de action française no deben identificarse necesariamente con el fascismo pues carecen de otros elementos esenciales al mismo como el rol omnipotente del estado y el culto a la revolución social que continúa en la tradición de la revolución francesa en vez de negarla. otros especialistas señalan que la fuente originaria del fascismo debe identificarse en el sindicalismo revolucionario del francés georges sorel que propugnaba un socialismo gremial con elementos míticos o mesiánicos. otros atribuyen el origen del fascismo a la fusión de ideas de los socialistas heterodoxos italianos giovanni gentile y gabriele d'annunzio por parte de mussolini.

    después de la segunda guerra mundial el fascismo dejó de ser un movimiento político importante a nivel internacional. debido al masivo rechazo de la ideología y de los regímenes fascistas, pocos partidos se han descrito abiertamente como fascistas, y el término es usualmente usado peyorativa y erróneamente por oponentes de un grupo político. así, los calificativos «neofascistas» o «neonazis» suelen aplicarse a partidos de extrema derecha con ideologías similares o enraizadas en los movimientos fascistas del siglo xx; en muchos países existen legislaciones que prohíben o limitan su existencia o la exhibición de sus símbolos.[cita requerida]

  • características y definición
  • relación con el cristianismo
  • el fascismo italiano
  • difusión del modelo en otros países
  • pervivencia del concepto hasta la actualidad
  • véase también
  • referencias
  • bibliografía
  • enlaces externos

El fascismo es una ideología, un movimiento político y un tipo de estado[4]

Entre los rasgos del fascismo se encuentra la exaltación de valores como la patria o la raza para mantener permanentemente movilizadas a las masas, lo que ha llevado con frecuencia a la opresión de minorías (como judíos y gitanos) y un fuerte militarismo. En este sentido el enemigo se identifica como un ente exterior, a diferencia de los totalitarismos típicos de izquierda en que el enemigo es interno (burguesía).[cita requerida]

La Primera Guerra Mundial fue decisiva en la gestación del fascismo, al provocar cambios masivos en la concepción de la guerra, la sociedad, el Estado y la tecnología. El advenimiento de la guerra total y la movilización total de la sociedad acabaron con la distinción entre civiles y militares. Una «ciudadanía militar» surgió, en la que todos los ciudadanos se involucraron con los militares de alguna manera durante la guerra. La guerra pone así de relieve el papel de un poderoso Estado capaz de movilizar a millones de personas para servir en primera línea y proporcionar producción económica y logística para apoyarlos, además de tener una autoridad sin precedentes para intervenir en la vida de los ciudadanos. Para ello, desde un punto de vista fascista, es necesaria la destrucción de los partidos y los sindicatos; la democracia y el voto se consideran métodos inútiles, se aboga por un sistema con un partido político único.

Así pues, el fascismo se caracteriza por eliminar el disenso: el funcionamiento social se sustenta en una rígida disciplina y un apego total a las cadenas de mando, y en llevar adelante un fuerte aparato militar, cuyo espíritu militarista trascienda a la sociedad en su conjunto, junto a una educación en los valores castrenses, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas, que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos.[5]

Los fascistas creen que la democracia liberal es obsoleta y consideran que la movilización completa de la sociedad en un Estado de partido único totalitario es necesaria para preparar a una nación para un conflicto armado y para responder eficazmente a las dificultades económicas. Tal Estado es liderado por un líder fuerte—como un dictador y un gobierno marcial compuesto por los miembros del partido fascista gobernante—para forjar la unidad nacional y mantener una sociedad estable y ordenada. El fascismo niega que la violencia sea automáticamente negativa en la naturaleza, y ve la violencia política, la guerra y el imperialismo como medios para lograr una regeneración, un rejuvenecimiento nacional. Por otra parte, los fascistas abogan por una economía mixta, con el objetivo principal de lograr la autarquía mediante políticas económicas proteccionistas e intervencionistas.[cita requerida]

El fascismo se presenta como una «tercera vía» o «tercera posición»[12]

El concepto de «régimen fascista» puede aplicarse a algunos regímenes políticos totalitarios o autoritarios[15]

Las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables. Por ejemplo, el fascismo en la Alemania nazi (o nacional-socialismo) añade un importante componente racista, que sólo es adoptado en un segundo momento y con mucho menor fundamento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas o fascistizantes. Para muchos de estos, el componente religioso (católico u ortodoxo según el caso) fue mucho más importante: así, el historiador británico Trevor-Roper evoca un «fascismo clerical» (como sería el caso del nacionalcatolicismo español).[16]

Puede considerarse que el fascismo italiano es un sistema de gobierno centrado en el Estado -aunque no necesariamente llegaba hasta el punto de proponer la estatización de todas las empresas y de todo aspecto de la vida como el socialismo de estilo soviético:

El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo.

Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

Mussolini[17]

Por su parte, el nazismo alemán está centrado en la raza, identificada con el pueblo (Volk) o con la «comunidad popular» (Volksgemeinschaft, interpretable como comunidad del pueblo o comunidad de raza, o incluso como expresión del apoyo popular al Partido y al Estado:

Ein Volk, ein Reich, ein Führer!
«¡Un Pueblo, un Imperio, un Líder!»
Lema de la Alemania nazi

También se pueden encontrar elementos del fascismo fuera del período de entreguerras, tanto antes como después. Para algunos estudiosos del fascismo, un precedente del fascismo fue la organización francesa Action Française (Acción Francesa, 1898), cuyo principal líder fue Charles Maurras: Action Française contaba con un ala juvenil violenta llamada los Camelots du Roi y se sustentaba en una ideología nacionalista, reaccionaria, fundamentalista cristiana (aunque Maurras era agnóstico) y antisemita; sin embargo algunos especialistas sostienen que los conservadurismos radicalizados como el de Action Française no deben identificarse necesariamente con el fascismo pues carecen de otros elementos esenciales al mismo como el rol omnipotente del Estado y el culto a la revolución social que continúa en la tradición de la Revolución Francesa en vez de negarla. Otros especialistas señalan que la fuente originaria del fascismo debe identificarse en el sindicalismo revolucionario del francés Georges Sorel que propugnaba un socialismo gremial con elementos míticos o mesiánicos. Otros atribuyen el origen del fascismo a la fusión de ideas de los socialistas heterodoxos italianos Giovanni Gentile y Gabriele D'Annunzio por parte de Mussolini.

Después de la Segunda Guerra Mundial el fascismo dejó de ser un movimiento político importante a nivel internacional. Debido al masivo rechazo de la ideología y de los regímenes fascistas, pocos partidos se han descrito abiertamente como fascistas, y el término es usualmente usado peyorativa y erróneamente por oponentes de un grupo político. Así, los calificativos «neofascistas» o «neonazis» suelen aplicarse a partidos de extrema derecha con ideologías similares o enraizadas en los movimientos fascistas del siglo XX; en muchos países existen legislaciones que prohíben o limitan su existencia o la exhibición de sus símbolos.[cita requerida]