Eulalia de Barcelona

Eulalia de Barcelona
1905-02-11, Blanco y Negro, Santa Eulalia, Ricardo Bellver (cropped).jpg
Santa Eulalia por Ricardo Bellver
Virgen y mártir
NombreEulalia
Nacimientoc. 290
Barcino, Hispania, Imperio Romano
Fallecimiento12 de febrero de 304
Barcino, Hispania, Imperio Romano
Venerada enIglesia católica, Iglesia ortodoxa
Canonización633
Festividad12 de febrero
AtributosCruz X, estaca y paloma
PatronazgoBarcelona, Perpiñán, Santa Eulalia del Campo, Riudecols, Ribas de la Valduerna, Villagarcía de la Vega, Pallejá. Les Roquetes del Garraf

Santa Eulalia (llamada también Olaya, Olalla, Eulària o Laia) (Barcelona, h. 290-ibídem, 12 de febrero de 303) fue una mártir cristiana. Es considerada santa tanto por la Iglesia católica como por la ortodoxa.

Es la patrona de Barcelona. Además es también patrona de los municipios de Hospitalet de Llobregat, Pallejá (Barcelona), Perpiñán (Francia), Esparraguera (Barcelona), Santa Eulalia del Campo (Teruel), Riudecols (Tarragona) y de las localidades de Villagarcía de la Vega, Ribas de la Valduerna (León) y Santa Eulalia de Cabrera (Provincia de León).

Leyenda

Vida y martirio

La leyenda, de la que se tiene constancia a partir del siglo VII, se remonta a la época romana. Según la tradición cristiana, Eulalia fue una niña, educada en el cristianismo, que vivió en las afueras de la ciudad de Barcino (Hispania), en lo que hoy es Sarriá, a finales del siglo III. Con 13 años, durante el período de persecuciones a los cristianos del emperador Diocleciano (284-305 dC), Eulalia se escapó de su hogar y fue a buscar al gobernador de Barcino para recriminarle las represiones. El gobernador, ante la negativa de la niña a renunciar a la fe cristiana, la condenó a trece martirios, tantos como años tenía.

Según la tradición, como primer tormento fue encarcelada en una prisión oscura, para posteriormente ser azotada. En el ecúleo le fue desgarrada la carne con garfios. Luego fue puesta de pie sobre un brasero ardiendo y le fueron quemados los pechos. Las heridas le fueron fregadas con piedra tosca, para luego arrojarles aceite hirviendo y plomo fundido, además de lanzarla a una fosa de cal viva.

El noveno tormento, uno de los más conocidos popularmente, consistió en ponerla desnuda dentro de un tonel lleno de cristales, clavos y otros objetos punzantes, siendo lanzada por una calle en bajada.

Posteriormente, fue encerrada en un corral lleno de pulgas. Finalmente, fue paseada desnuda por las calles de la ciudad hasta el lugar del suplicio donde fue crucificada en una cruz en forma de aspa. Según la leyenda, durante su cruxifición se produjo una nevada, tapando la pureza de su cuerpo desnudo. También según la tradición popular, al final de su oración de que el Señor la tomara a Su Reino, la gente vio salir de su boca volando hacia el cielo una paloma blanca.

Otras leyendas

A lo largo de los siglos, otras leyendas y mitos han surgido sobre la santa. En 878 los restos de la santa, que estaban enterrados en Santa María de las Arenas, fueron trasladados a lo que hoy es la Catedral. Según la leyenda, cuando la comitiva que llevaba el arca llegó a la puerta de la ciudad, el sarcófago se volvió tan pesado que resultaba imposible moverlo. En ese instante, apareció un ángel que señaló con el dedo a uno de los canónigos de la procesión. Este, arrepentido, confesó que se había quedado un dedo del pie de la santa como reliquia. Una vez restituido el dedo mutilado, los restos pudieron cruzar las murallas.

Desde 1868 Santa Eulalia comparte el patronazgo de Barcelona con la Virgen de la Merced y, en honor a ella, la ciudad celebra en el mes de septiembre su principal fiesta mayor. La cultura popular atribuye a las lágrimas de Santa Eulalia, triste por el olvido de los barceloneses, las lluvias que a menudo deslucen las celebraciones de La Merced.[1]