Educación infantil en España

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El hombre transmite la cultura al niño.

La Educación Infantil es el primer nivel en el sistema educativo español.[1]​ Precede a la Educación Primaria, también llamada educación básica. Se legislan sus enseñanzas a partir de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, conocida popularmente como LOE.

Surgió en la década de 1990, cuando las nuevas reformas de la LOGSE establecieron la necesidad de ampliar la educación formal a la población de hasta seis años de edad, aunque esta no fuese de carácter obligatorio. Para ello, se sustentó en la pedagogía progresista de autores como Célestin Freinet[3]​ conocida como Escuela Nueva.Su objetivo principal es «contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños» (LOE Art. 12.2) y parte de una serie de principios elementales, cuya importancia queda señalada en el Artículo 14 de LOE.[4]

  • El enfoque globalizador.[5]​ Este se convierte en eje vertebrador de esta etapa por adaptarse a la manera en que descubre y conoce el alumnado de estas edades la realidad circundante. El niño conoce el mundo que le rodea de manera global, por lo que la etapa de Educación Infantil partirá de esta premisa para ayudarle en su desarrollo integral.
  • Las actividades lúdicas como motor de desarrollo humano. Se propone no separar juego de trabajo porque el juego en sí mismo es una de las mejores formas que tiene el niño de aprender.
  • El principio de actividad.[6]​Se partirá de la propia acción del niño tanto física como mental para así contribuir a la construcción de aprendizajes. El niño aprende haciendo, por lo que se le deberá dotar de situaciones variadas en las que este tenga que actuar.
  • El principio de afectividad. El niño en esta etapa educativa se encuentra en pleno desarrollo de su autoestima y afectividad por lo que será necesario dotarle de un clima de bajo riesgo afectivo y con un alto grado de seguridad para así, ayudarle en su desarrollo.
  • Los espacios y tiempos dentro del escenario educativo. La acción educativa se puede producir en cualquier momento o espacio, por lo que será muy importante tener en cuenta estos dos parámetros y realizar una buena planficación de estos, para así realizar una buena intervención educativa.
  • La motivación. Será un aspecto fundamental para conseguir el aprendizaje significativo de los discentes. El aprendizaje se producirá cuando exista una motivación por aprender, por lo que será fundamental despertar en los niños el interés a través de diferentes actividades, juegos, etc.
  • La socialización. La escuela deberá ser un espacio en el que el niño conviva, aprenda con los demás y a través de los demás.
  • Promover aprendizajes significativos en el alumnado y partiendo de las ideas que ya poseen. Por ello es esencial conocer el pasado pedagógico de cada alumno y saber cómo va a enfrentarse a cada nuevo aprendizaje.
  • La importancia de la atención a la diversidad (sobre todo en sociedades como las actuales) y la coordinación con las familias.

Con la promulgación de la siguiente ley a la LOGSE, la Ley Orgánica de Calidad de la Educación, esta etapa no sufriría cambios significativos exceptuando en el primer ciclo (que perdía gran parte de su carácter educativo primando lo asistencial y denominándose "Educación preescolar"). La Educación Infantil pasaría a ser una etapa de ciclo único en la que se enfatiza el aprendizaje de la lectoescritura, las destrezas matemáticas, el uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación y la iniciación a partir de los cinco años en lengua extrajera. Tras su derogación, la LOE retomó la estructura original de la etapa pero se mantuvo el énfasis en la lectoescritura y las competencias en TIC y lengua extranjera.

Estructura

Se legislan sus enseñanzas a partir de la Ley Orgánica de Educación (LOE) en los siguientes títulos y artículos:

  • Título I capítulo I, artículos 12, 13, 14 y 15.
  • Título III, capítulo II, artículo 92 (sobre el profesorado especialista en las enseñanzas de la Educación infantil).

A partir de la LOE el Real Decreto 1630/06 de 29 de diciembre regula las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de infantil en todo el Estado[7]​ y es completado por los distintos Decretos de Educación Infantil de las Comunidades Autónomas con competencias en educación. El Real Decreto 1630/06 deroga el Real Decreto 1330/91, el Real Decreto 828/2003, el Real Decreto 2438/1994 y todas las leyes de igual o inferior rango. Se está desarrollando una nueva propuesta de Real Decreto para el primer ciclo.

La Educación Infantil considera al niño como un ser con características especiales y propias en una etapa particular de desarrollo siguiendo dos estadios: el sensoriomotor (0-2 años de edad) y el preoperacional (2- 6/7 años de edad). Así lo ponen en valor como un ser unitario biológica, psíquica y socialmente, diferente e irrepetible, que está en veloz y continuo desarrollo, que dentro de su desarrollo construye de manera activa y que es sexuado. Todo ello contrasta con las consideraciones tradicionales que se hacían del niño pequeño. Propósitos: 1) Ser persona y sujeto social. 2) Saber respetar y valorar el orden constitucional y la vida democrática. 3) Saber respetar los derechos humanos y conservar el medio ambiente. 4) Saber razonar y actuar normalmente.

Estos contenidos están orientados a los alumnos para que construyan activamente las capacidades intelectuales para operar sobre símbolos, ideas, imágenes, representaciones, conceptos y otras abstracciones que constituyan en el campo del saber y del saber razonar. También se ha tenido en cuenta el saber hacer, es decir aquellas capacidades que apoyándose en conocimientos intelectuales y valorativos se despliegan en habilidades comunicativas, tecnológicas y de organización. Y como base de todo ello los contenidos que promueven el desarrollo de los valores y actitudes, lo que podemos denominar «el saber del ser».

De esta manera el saber, saber razonar y saber ser, organizan la propuesta de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales para el desarrollo de las capacidades personales y sociales que la escuela debe promover para permitir a los jóvenes participar como miembros plenos de una sociedad que, junto con ellos, recupera y mejora la calidad de vida de todos sus miembros.