Crisis financiera en Irlanda de 2008-2013

Trabajadores marchan por Dublín en contra de la respuesta del gobierno a la crisis financiera de 2009

La Crisis financiera irlandesa de 2008–13, derivada de la crisis financiera de 2007–08, fue una importante crisis política y financiera en la República de Irlanda, considerada parcialmente responsable de la caída del país en recesión por primera vez desde la década de 1980.

En la Bolsa de Valores de Irlanda (ISEQ), el índice general alcanzó un máximo de 10,000 puntos brevemente en abril de 2007 y cayó a 1,987 puntos el 24 de febrero de 2009, el más bajo en 14 años (la última vez que se situó por debajo del nivel 2,000 fue a mediados de 1995).[6]​ la tarde del 21 de noviembre de 2010, el entonces Primer Ministro Irlandés Brian Cowen confirmó en la televisión en vivo que la troika UE/BCE/FMI se involucraría a sí misma en los asuntos financieros de Irlanda.

En medio de la crisis, la cual coincide con una serie de escándalos bancarios, el apoyo al partido gobernante, Fianna Fáil, se desmoronó; cayó al tercer lugar en una encuesta de opinión realizada por The Irish Times—un hecho sin precedentes en la historia de la nación—colocándolo por detrás de Fine Gael y el Partido Laborista de Irlanda, este último se levantó sobre el Partido Fianna Fáil por prima era vez. El 22 de noviembre, los Verdes—los miembros menores de la coalición gobernante—pidieron una elección el año siguiente.[7]​ Las elecciones generales de 2011 reemplazaron a la coalición Fianna Fáil-Partido Verde con la coalición Fine Gael–Partido Laborista. Esta coalición continúa con las mismas políticas de austeridad de la coalición anterior así como con los partidos más grandes del país a favor de una agenda similar.

Las estadísticas oficiales muestran una caída en la mayoría de los delitos, coincidiendo con la crisis económica. Sin embargo, los robos han aumentado aproximadamente un 10%[10]

Antecedentes y causas

La economía de la República de Irlanda se expandió rápidamente durante los años del Tigre Celta (1994–2007) debido a una tasa corporativa baja de impuestos, bajas tasas de interés del Banco Europeo Central, y otros factores sistemáticos (tales como la vigilancia blanda de la supervisión bancaria incluyendo el cumplimiento contra los Principios Básicos de Basilea, subdesarrollados sistemas de gestión financiera pública y anti-corrupción y la adopción de políticas deficientes incluyendo un sistema de impuestos corporativos que fomentó los bienes y servicios no comercializables a través de la industria de la construcción). Esto llevó a una expansión del crédito y a una burbuja inmobiliaria que se agotó en 2007. Los bancos irlandeses, ya sobreexpuestos al mercado inmobiliario irlandés, sufrieron fuertes presiones en septiembre de 2008 debido a la crisis financiera mundial de 2007–2010.

Los préstamos del exterior de los bancos irlandeses aumentaron de €15bn a €110bn en 2004-08.[11]​ Mucho de esto se tomó prestado de forma rollover a tres meses para financiar proyectos de construcción que serían vendidos en varios años. Cuando las propiedad no podían ser vendidas debido al exceso de oferta, el resultado fue un clásico desajuste de activos y pasivos. Al momento de la garantía bancaria irlandesa, los bancos dijeron ser ilíquidos (pero no insolventes) por €4bn, lo que resultó ser una gran subestimación.