Concilio ecuménico

Imagen alegórica del primer concilio ecuménico celebrado en Nicea en el año 325. Sin embargo se muestra el texto del Símbolo Niceno-Constantinopolitano del segundo concilio ecuménico celebrado en Constantinopla en el año 381 con el inicial πιστεύομεν (creemos) sustituido por πιστεύω (creo), como en la liturgia.

Un concilio ecuménico es una asamblea celebrada por la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas con carácter general a la que son convocados todos los obispos para reconocer la verdad en materia de doctrina o de práctica y proclamarla. El término concilio proviene del latín concilium, que significa "asamblea". Ecuménico, proviene del latín oecumenicum, traducción a su vez del griego οἰκουμένoν, que significa (mundo) habitado.

La reunión de apóstoles y presbíteros[3]

Los concilios ecuménicos se numeran del I al XXI, y se dividen en dos grupos: griegos y latinos, según el idioma de los documentos oficiales. Los griegos, que tuvieran lugar en Oriente, fueron convocados por los emperadores de la época. Los concilios latinos, reunidos en Occidente, fueron convocados por los papas.

Los concilios de la Iglesia católica son convocados por el papa y presididos por él o por un delegado suyo, y en ellos habrá de estar representada una mayoría de los obispos de las provincias eclesiásticas. Para la validez de sus acuerdos es preciso, como condición sine qua non, la sanción del mismo papa.

Concilios pre-Nicenos

Los concilios o sínodos pre-Nicenos fueron, en su mayor parte, reuniones de naturaleza regional, nunca llegando a reunir a todos los obispos de la Iglesia. A pesar de eso, estos concilios eran muy importantes para clarificar varios aspectos doctrinales o disciplinares en los principios del Cristianismo y sus decisiones, en general, son seguidas por muchos cristianos y obispos que no participaron en estos encuentros. El ejemplo más paradigmático de estos concilios es el Concilio de Jerusalén (49 d. C.), que liberó a la Iglesia cristiana naciente de las reglas antiguas de la Sinagoga y, por eso, marcó definitivamente la desvinculación del cristianismo del judaísmo y confirmó para siempre el ingreso de los gentiles (no-judíos) en la cristiandad. El primer concilio con el objetivo de reunir a todos los obispos de la Iglesia, y por lo tanto ecuménico, se realizó solamente en 325 y se llamó Primer Concilio de Nicea.

Núm.
Papa durante el Concilio
Localización y designación
Año de celebración del
Concilio
Temas principales
San Pedro Jerusalén Otoño de 51 Los convertidos del paganismo (nuevos cristianos) exentos de ciertas prácticas de la ley mosaica, como la circuncisión. Véase controversia de la circuncisión
San Víctor I Concilio (Sínodo) de Roma 197 Examina la cuestión de la fecha de la Pascua, que se celebra de manera diferente en Oriente y Occidente.
San Esteban I Concilio (Sínodo) de Cartago 256 Cipriano, obispo de Cartago, reúne 87 obispos africanos. Discuten el Cisma novaciano.
Concilio (Sínodo) de Elvira 306 Reúne 19 obispos; las decisiones son de los obispos (universi episcopi dixerunt), pero participaron también 26 presbíteros y estaban presentes los diáconos y el pueblo en general (astantibus diaconis et omni plebe).[4]​. Decretan el celibato del clero.
San Silvestre I Concilio (Sínodo) de Galia 314 Constantino convoca en Arles, 33 obispos africanos, intentado evitar el Cisma donatista.