Casco antiguo
English: Old town

Casco antiguo de Lübeck (Alemania) desde el aire

Se llama casco antiguo al núcleo histórico y monumental de las ciudades anterior a los ensanches del siglo XIX y principios del XX. En 1869, el casco de una ciudad fue definido como «su caserío agrupado, y generalmente ceñido por el muro de ronda o recinto, con exclusión de arrabales».[1]

Antecedentes históricos

El modelo urbano aparece con la revolución neolítica. La posibilidad de cultivar plantas implica no solamente una menor necesidad de un territorio y una mayor concentración de la población, sino la creación de unos excedentes agrícolas que permiten liberar a parte de la población para otras funciones: artesanía, comercio o gestión pública. Desde el comienzo, serán estas otras funciones las más características de la vida urbana.

La ciudad neolítica se convierte en modelo de convivencia. En ella se encuentra la industria y el mercado, y gracias a estas actividades puede crecer, tanto en extensión como en población. Pero el tamaño de esta ciudad es limitado debido a la productividad agrícola e industrial, la capacidad del mercado y las posibilidades técnicas, que no permiten grandes aglomeraciones, aunque algunas ciudades de la Antigüedad alcanzaron un tamaño considerable, acercándose al millón de habitantes, como Roma.

Los primeros signos urbanos surgen en el espacio histórico más antiguo de que exista memoria. En Mesopotamia y su zona de influencia se construyeron hace unos 8500 años las primeras agrupaciones de casas: Jericó, en Palestina y Çatal Huyuk, en Anatolia. Unas pocas decenas de construcciones de bloques de barro cocido, pisos pulidos y coloreados y cubiertas planas, bien organizadas en un área común. No son todavía ciudades en el sentido del término que ha adquirido miles de años más adelante, pero las ciudades-templo de los sumerios tienen ya un modelo de organización espacial y modelo constructivo que se extiende hasta nuestros días: los muros de ladrillo, la planta rectangular, la cubierta plana accesible, el agrupamiento organizado de varias familias (Çatal Huyuk en su apogeo ocupaba 13 hectáreas y parece que llegó a tener 10 000 habitantes). Por primera vez el ser humano construye un asentamiento exento deliberadamente levantado, a diferencia de los refugios naturales utilizados hasta entonces.

Las primeras civilizaciones urbanas aparecen hace unos 5000 años en siete regiones diferentes: la llanura del valle del río Hoang-ho (Huixia, Anyang, Gaocheng), el valle del Indo (Harapa, Mohenjo-Daro, Balatok), los valles del Tigris y el Éufrates (Nínive, Babilonia, Ur, Uruk, Asur), el valle del Nilo (Ilahun, Menfis, Guiza, Tebas, Abidos), el valle del Níger (Goa, Tombuctú), las altas mesetas mesoamericanas (Tikal, Cocaxtlan, El Tajín, Tenochtitlan, Copán), y las alturas peruanas (Tiahuanaco, Pikimachay, Machu Picchu, Nazca). No se puede descartar una comunicación entre todas estas regiones, pero no parece que fueran lo suficientemente intensas como para determinar que una de ellas es el origen y las demás son focos de difusión, particularmente si consideramos las civilizaciones urbanas americanas. Es de destacar que en todas estas zonas hay un denominador común: las primeras ciudades se sitúan en una llanura aluvial y con buenas posibilidades para la agricultura, lo que demuestra la enorme dependencia del entorno inmediato de las ciudades antiguas.